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Interesante artículo de Manuel de la Peña MD, Ph.D.

A partir de este mes de mayo, la mayoría de los países europeos inician la desescalada, una nueva etapa de convivencia con el coronavirus. El desafío estriba en minimizar el riesgo de un segundo pico de pandemia, tras el crecimiento exponencial de casos. Como decía Alejandro Dumas, “los peligros desconocidos son los que inspiran más temor”.

El confinamiento absoluto o radical es la fórmula más eficaz de erradicar el virus, pero, cuando se prolonga en exceso, se pisa la línea roja y tiene un impacto muy destructivo sobre la economía y el empleo. El confinamiento extremo es un desencadenante de stress y pone a prueba el poder de la mente y nuestro propio corazón. Una corriente de opinión que he tenido la oportunidad de debatir, largo y tendido, con mi amigo del alma Juan José López-Ibor, psiquiatra inolvidable.

Los ingredientes esenciales en una desescalada son, necesariamente los test masivos, el uso de mascarillas, la higiene-desinfección y la geolocalización. Sin todos estos elementos, existe un riesgo de reactivación del pico de la pandemia y, como diría Benjamín Franklin, “no cambies la salud por la riqueza, y la libertad por el poder”.

Distanciamiento Social

Test masivos, desescalada y geolocalización frente al coronavirus coronavirus cuidandocorazonEs esencial mantener, en todo momento, una distancia de seguridad entre personas, que debe ser entre 1,5 y 2 metros. En estas situaciones, recuerda que Einstein decía que “no pretendas que las cosas cambien si siempre haces lo mismo”. Se deben implantar medidas preventivas en espacios de mucho tránsito de personas y, tan solo, se podrán levantar de forma gradual y escalonada. Es una forma que contribuye a reducir el riesgo de nuevos brotes y que evita la vuelta al confinamiento.

Cuándo se contagia

La mayoría de los portadores no contagia a otros durante los primeros cuatro días después de haberse infectado. Según estudios clínicos recientes, en pacientes leves la infectividad dura hasta los 10 días, mientras en pacientes más graves existe una media de 20 días. Aquí me viene a la memoria lo que decía Aristóteles: “saber es acordarse”.

Leer el artículo original de Manuel de la Peña MD, Ph.D.

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